A unos tres kilómetros del casco antiguo de Hội An, junto al río Thu Bồn, hay una aldea donde el barro amarillo se transforma en ollas, tejas, figuras y tazas desde hace siglos. Se llama Thanh Hà, y es la razón por la que la cerámica de Hội An tiene fama en todo Vietnam.
Aquí cada pieza se moldea a mano, se seca al sol y se cuece en hornos de leña, sin termómetros: el maestro decide cuándo está lista mirando el humo. En esta guía te contamos cómo nació el oficio, cómo se trabaja el barro, qué se fabrica hoy, cómo visitar la aldea sin caer en trampas para turistas y por qué una buena pieza de cerámica cambia la forma de tomar café.

Hội An: un puerto que vivió del comercio
Para entender la cerámica de Thanh Hà hay que entender el lugar donde nació. Hội An fue durante siglos uno de los grandes puertos del sudeste asiático. Por su río llegaban y salían barcos de Japón, China y otros rincones de Asia, cargados de seda, especias y, sobre todo, cerámica. Esa vida de puerto explica las casas de comerciantes, los faroles y el aire cosmopolita que todavía se respira en el casco antiguo.
Un hallazgo submarino muestra cuánto pesaba la cerámica en esas rutas. A comienzos de los años 90, pescadores dieron con un barco hundido a unos 41 kilómetros de la costa central de Vietnam, a unos 70 metros de profundidad. Las excavaciones, entre 1996 y 1999, sacaron a la luz cientos de miles de piezas de cerámica, la mayoría fabricadas en los hornos del delta del río Rojo, en el norte del país, y datadas a mediados o fines del siglo XV. Es el llamado naufragio de Hội An. Ojo: esa carga viene de otra tradición y de otra región, no de Thanh Hà. Pero demuestra que la cerámica vietnamita ya viajaba por el mundo mucho antes de que existieran los vuelos baratos.

Thanh Hà: la aldea del barro
Thanh Hà vive del barro desde el siglo XVI, según la mayoría de las fuentes: se dice que artesanos llegados de la provincia de Thanh Hóa se asentaron junto al Thu Bồn, donde la arcilla abundaba. Mientras el puerto de Hội An prosperaba, la aldea le fabricaba lo que hacía falta: ladrillos y tejas para casas y templos, y cerámica de uso diario para hogares y mercados. Según algunas fuentes, parte de su producción llegó a Japón, China y España durante los siglos XVII y XVIII. Otras fuentes hablan de los siglos XVI y XVII sin precisar mercados, así que conviene tomar las fechas con cautela.
Los alfareros de hoy descienden de seis clanes fundadores, y la técnica pasó de padres a hijos durante generaciones. Una fuente local da cifras que ayudan a dimensionar la aldea (sin fecha clara, así que son una referencia): unos 32 hogares ceramistas con 134 trabajadores, de un total de 320 hogares en Thanh Hà. De ellos, solo cinco siguen fabricando cerámica tradicional, trece se dedican a los silbatos de arcilla y el resto a cerámica decorativa. Es un oficio pequeño, y por eso valioso.
El reconocimiento oficial llegó en pasos. En 2014 Thanh Hà fue declarada aldea artesanal tradicional de la provincia, y en 2019 el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo de Vietnam inscribió «El oficio de la cerámica de Thanh Hà en Hội An» en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional.

Del barro amarillo al horno de leña: cómo se hace
Todo parte de una arcilla amarilla, plástica y muy adherente, que se encuentra entre 50 y 100 centímetros bajo la superficie de los campos junto al río. Antes se sacaba de las orillas cercanas; hoy los alfareros la compran en localidades vecinas, y llega en bote por el río. El proceso, en cinco pasos, es este:
- Preparación del barro. Se corta, se pica y se amasa varias veces hasta eliminar burbujas de aire e impurezas. Un barro mal amasado se rompe en el horno, así que este paso no se apura.
- Modelado. La pieza se forma a mano o en un torno impulsado con el pie, sin moldes. Cuando se trabaja en el torno, una persona lo hace girar mientras otra da forma al barro con las manos.
- Secado. Se deja al sol hasta que queda semiseca, se pule y recorta, y luego se termina de secar. El secado es gradual para que no se agriete, y puede tomar desde unas horas hasta varios días según el clima.
- Esmaltado, solo en algunas piezas. La mayoría de la cerámica de Thanh Hà se vende sin esmalte; algunas piezas arquitectónicas, como ciertas tejas, llevan un vidriado y se vuelven a cocer.
- Cocción. Se hornea en hornos de leña. Una fuente describe hornos de unos tres metros de alto para el gres y otros más pequeños para la cerámica; hoy la leña de casuarina es el combustible principal. La cocción tiene una fase de calentamiento lento y otra de fuego intenso, y los maestros juzgan el punto justo por el humo de la chimenea y el color de las piezas.

Ese último paso es el que más impresiona. No hay pantallas ni sensores: hay experiencia, ojo y décadas de repetir el mismo gesto. Cada horneada es distinta, y por eso ninguna pieza sale idéntica a otra.

Qué se fabrica en Thanh Hà hoy
La producción se divide en tres grandes familias. La primera es la cerámica tradicional y el gres: según una fuente, más de 40 tipos de objetos, entre ellos jarras de almacenamiento, ollas de cocina, recipientes para agua, ladrillos, tejas e incensarios. Es la cerámica de siempre, funcional y de tonos terrosos.
La segunda es la cerámica decorativa, con más de 30 tipos de piezas: jarrones, máscaras, lámparas de pared, figuras y maquetas de edificios. Según la misma fuente, parte de estas piezas termina en restaurantes, hoteles y cafés de Hội An, Da Nang, Huế, Đà Lạt y Ho Chi Minh, y algunas se exportan a países como Japón, Australia y Alemania.
La tercera, más reciente, son los silbatos de arcilla, que aparecieron a fines de los años 90 y suelen tener forma de los animales del zodiaco. Se han vuelto el recuerdo clásico de la aldea.
Como casi toda la cerámica se vende sin esmalte y sin aditivos químicos, los colores salen del barro y del fuego: rojo dorado, rojo ladrillo, marrón, rosado e incluso negro, según la fuente que se consulte. Esa paleta cálida es lo que hace reconocible a la terracota de Thanh Hà.

Cómo visitar la aldea de cerámica de Thanh Hà
Visitar Thanh Hà es fácil y barato, pero conviene ir con las expectativas claras. Estos son los datos prácticos que coinciden entre varias guías de viaje (los precios cambian, así que confírmalos antes de ir):
- Cómo llegar: está a unos 3 km al oeste del casco antiguo. En bicicleta son 15 a 20 minutos por camino plano, en taxi unos 10 minutos (entre 50.000 y 80.000 VND según la guía) y también hay paseos en bote por el río Thu Bồn.
- Entrada: el ticket de la aldea ronda los 35.000 VND para adultos y 15.000 VND para niños, e incluye según las guías el templo de Nam Diêu y una pequeña experiencia con la arcilla. El Parque de Terracota, optativo, cuesta alrededor de 50.000 VND para adultos.
- Taller de cerámica: probar el torno cuesta entre 40.000 y 100.000 VND por persona, según la fuente. Normalmente incluye barro, instrucción y la pieza para llevar una vez seca.
- Horario: las guías difieren (entre las 7:30 u 8:30 y las 17:00 aproximadamente). Lo mejor es ir en la mañana y evitar llegar después de las 16:30, cuando los talleres empiezan a cerrar.
- Mejor época: de febrero a agosto es seco y soleado; de octubre a diciembre es temporada de lluvias, con caminos resbalosos pero una aldea más tranquila.
Una advertencia honesta: Thanh Hà es en parte una aldea turística. Algunas tiendas son claramente comerciales y no todo lo que se vende se fabrica allí, y hay talleres que usan secado al aire o pistolas de calor para las piezas de los visitantes, en lugar de horno. Si buscas algo auténtico, pregunta dónde y cómo se hizo cada pieza y prefiere los talleres donde puedas ver el horno y el torno.

Cerámica y café vietnamita: un mismo ritual
Quien ha probado un café vietnamita bien preparado sabe que la gracia está en la espera. El agua caliente atraviesa el filtro phin gota a gota, el aroma sube de a poco y nadie lo apura. Es un café que se toma sin prisa, y la vajilla acompaña ese ritmo.
Una taza de cerámica gruesa y hecha a mano conserva el calor, se siente tibia entre las manos y tiene el peso justo para sentarse un rato. La terracota de Thanh Hà, con sus tonos de barro y su textura natural, tiene el mismo carácter que el café de las montañas centrales de Vietnam: terrenal, intenso y honesto. No es casualidad que, según una de las fuentes, cafés y restaurantes de varias ciudades vietnamitas decoren sus locales con piezas de la aldea.
El ritual completo se arma con tres cosas: un buen café, un filtro phin y una taza que te guste. Lo demás es tiempo, que es justo lo que este café te pide.

Cómo elegir y cuidar cerámica artesanal
Ya sea que compres en Hội An o en tu ciudad, hay formas simples de distinguir una pieza bien hecha de una industrial:
- Mira los detalles. Las marcas del torno y las pequeñas irregularidades son señal de trabajo manual, no de defecto.
- Prueba el peso y el borde. Una taza cómoda se siente equilibrada en la mano y no raspa los labios.
- Pregunta el origen. Un taller serio te cuenta dónde y cómo se hizo la pieza, y te la deja ver.
- Cuídala bien. Lávala a mano con agua tibia, evita los cambios bruscos de temperatura y, salvo indicación del fabricante, no la uses en microondas ni lavavajillas.
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Preguntas frecuentes sobre la cerámica de Hội An
¿Dónde queda la aldea de cerámica de Hội An?
En Thanh Hà, a unos 3 km al oeste del casco antiguo de Hội An, junto al río Thu Bồn. Se llega en bicicleta en 15 a 20 minutos, en taxi en unos 10 o en bote.
¿Desde cuándo se hace cerámica en Thanh Hà?
La mayoría de las fuentes la sitúan en el siglo XVI, cuando artesanos de la provincia de Thanh Hóa se asentaron junto al río Thu Bồn. Algunas guías hablan de los siglos XVI y XVII, así que la fecha exacta no es del todo clara.
¿Se puede hacer un taller de cerámica en Thanh Hà?
Sí. Varios talleres ofrecen una clase de torno de unos 40 a 60 minutos. Los precios publicados van de 40.000 a 100.000 VND por persona; confirma el valor vigente antes de ir.
¿Qué se fabrica en Thanh Hà?
Cerámica tradicional (ollas, jarras, tejas, ladrillos), piezas decorativas (jarrones, figuras, máscaras) y silbatos de arcilla con forma de animales del zodiaco.
¿La cerámica de Thanh Hà tiene esmalte?
La mayoría se vende sin esmalte y sin aditivos químicos, con los colores naturales del barro cocido. Solo algunas piezas, como ciertas tejas, llevan vidriado.
¿Se puede conseguir café vietnamita en Chile?
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