Los afiches serigráficos de la guerra de Vietnam: la estética detrás de las bolsas de Vietcoffee

Entre 1955 y 1975, Vietnam produjo una de las gráficas más reconocibles del siglo XX. Eran afiches hechos en talleres estatales, en trincheras y en aldeas, con lo que hubiera a mano. Las bolsas de Vietcoffee toman prestado ese lenguaje visual. Esta es la historia de cómo se hacían y por qué nos obsesionan.

Afiche serigráfico de propaganda vietnamita de la guerra, de tintas planas y composición directa
Afiche de propaganda vietnamita de la época de la guerra: tintas planas y un mensaje que se lee de un vistazo.
Afiche serigráfico de propaganda vietnamita contra la intervención estadounidense
Afiche vietnamita de la guerra contra Estados Unidos: el mismo lenguaje gráfico, puesto al servicio de la movilización.

Un arte nacido de la guerra

Los afiches de cổ động (propaganda) tienen raíces en la resistencia contra el dominio colonial francés en los años 40 y alcanzaron su punto más alto durante la guerra con Estados Unidos. Su función era práctica y urgente: movilizar, dar ánimo, enseñar a cavar refugios, cosechar o resistir.

Los talleres estatales llegaron a emplear a cientos de artistas, muchos formados en la Escuela de Bellas Artes de Hanói. Otros trabajaban en el frente, junto a las tropas, y varios murieron o resultaron heridos en el camino. Eran obras hechas bajo los bombardeos, con la urgencia de quien sabe que el mensaje tiene que llegar hoy.

Estilo de dibujo: tres herencias en una sola imagen

El estilo de los afiches mezcla influencias muy distintas. De la escuela de bellas artes colonial francesa viene un trazo más suave y romántico. Del realismo socialista soviético, cuyos maestros llegaron al norte tras 1954, vienen las figuras heroicas: soldados firmes, mujeres trabajadoras, campesinos con la mirada en el horizonte. Del arte popular vietnamita, como las estampas de madera de Đông Hồ, vienen la síntesis y la claridad.

Las composiciones suelen ser simples: una figura dominante, perspectiva baja para agrandar al personaje y poco detalle de fondo. El mensaje se lee en un segundo, a distancia y sobre un muro.

Materiales y técnicas: imprimir con escasez

Aquí está lo más interesante para quien ama el oficio. Hubo letterpress en las ciudades grandes, litografía, estarcido, grabado en madera coloreado a mano y serigrafía, ideal por su bajo costo y su facilidad para tiradas cortas. En el campo era común pintar un original a gouache y que otros artistas lo copiaran a mano, a menudo sin firma.

El papel era un recurso escaso. Se usaron papel do (hecho de corteza de árbol), cartón, respaldos de mapas, posters reciclados y hasta corteza de banano. Los pigmentos también se improvisaban: cúrcuma para el amarillo, mercurocromo obtenido de los médicos para el rojo, hollín y grasa de armas para la tinta negra. Los pinceles se hacían con cerdas de cerdo o con ramitas masticadas.

La paleta y la huella de la serigrafía

Al imprimirse por capas, los afiches usan pocas tintas planas, aplicadas una sobre otra. De ahí vienen sus rasgos característicos: contornos firmes, superficies sin degradado y los pequeños desajustes de registro entre una tinta y otra, que hoy se consideran una marca de autenticidad en los originales.

La paleta combina rojos intensos y amarillos cálidos, de fuerte lectura a distancia, con tonos tierra y pasteles en muchas piezas. El papel barato, que con las décadas se amarilla y se vuelve quebradizo, termina de darles esa pátina que hoy tanto se imita.

Del afiche a la bolsa

En Vietcoffee tomamos de esa tradición la idea de tintas planas, una sola imagen potente y una paleta cálida que se reconoce desde lejos, en una góndola o en una cocina. Es un homenaje al oficio gráfico y a la cultura visual vietnamita. Creemos que un café de origen merece un envase con la misma economía y la misma fuerza.

Un café con la misma intensidad

El café vietnamita tiene ese carácter. Vietnam es uno de los mayores productores del mundo, con un Robusta de cuerpo marcado y notas achocolatadas. Preparado con phin, el filtro tradicional, el café cae gota a gota y pide la misma paciencia que exigía imprimir cada color por separado.

Cómo prepararlo en casa

Pon café molido en el phin, agrega agua caliente y espera a que gotee. Puedes tomarlo negro o con leche condensada, al estilo clásico vietnamita.

Si te atrae la cultura gráfica de Vietnam y el café con historia, conoce nuestra selección de café vietnamita premium.

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